Estos últimos días han sido raros, muy raros, ya tenemos mucho sin escribir nada, porque a veces hasta pasamos semanas sin saber nada la una de la otra, no se que esté haciendo Kirsche en este momento, pero seguramente es tarea, y el objetivo de esta entrada es quejarme fuerte y claramente y vomitar todo el coraje que tengo en este momento.

El viernes en la tarde murió el gatito que está en la foto de arriba, si, era un gatito callejero, de esos que ven y les hacen el feo, que entran a sus cocheras y corren, de esos que asustan y maltratan sin razón alguna. Murió entre otras muchas cosas de los daños internos que le causó una verdadera madriza que algún hijo de su chingada madre le puso por la noche, lo encontré el miércoles en la cochera del taller, sin poderse mover, y le hablé a una amiga que es veterinaria para que lo viera, compramos medicinas, suero, vendas, y muchas cosas más para intentar salvarle la vida pero desgraciadamente perdió la batalla dos días después, vomitaba sangre, no podía comer, no podía tomar agua, le faltaba un pedazo de lengua, tenía los ojos rojos de tanto dolor que sentía, casi estaba rota su columna y su cuello, y sentí cuando lo encontré como siento ahora, una rabia inmensa y una impotencia todavía más grande, era más chiquito que mi gata, era un animalito indefenso, que merecía vivir más que muchos otros animales que yo conozco, de esos, que se dicen ser hombres, como los desgraciados que lo golpearon y no tuvieron ni siquiera los huevos suficientes para dejarlo bien muerto, solo lo dejaron mal herido para sufrir más tiempo.
Que asco de mundo y que asco de gente que gusta de pasar el rato lastimando a quien no puede pelearles de regreso, me vomito sobre ellos.



Firmeichons: